Por Pablo Fascioli
7 Oct 2016
Historia

Su leyenda vivirá eternamente, sus logros deportivos también.

Pocas personas a lo largo de la historia han tenido el privilegio que, al ser llamados solo por su nombre, provoquen profundos sentimientos en el resto de los mortales. Abdón es uno de ellos, ¿o me va a decir querido lector que al leer ese nombre ya no le viene a la mente toda la leyenda del “Indio”?

Todo Bolso que se precie de tal conoce -con lujo de detalles- lo que pasó la noche del 5 de marzo de 1918. Pero la trayectoria del Indio fue mucho más que ese hecho. Vaya uno a saber por qué, decidió terminar su vida en el medio de la cancha que lo vio batallar tantas veces con el Bolsillo en el lado del corazón.

Abdón nace en Libertad, departamento de Durazno. La fecha exacta de su nacimiento es un misterio, se presume que a fines de la década de 1880 o principios de 1890. Si sabemos que en 1908 arriba a la capital y comienza a jugar en el club Colon, pasando posteriormente al Libertad. Su desempeño fue tan bueno que Nacional se fija en él en 1911 para que pase a vestir la blusa blanca.

Llego en el convulsionado 1911, el año del Cisma, en el que las puertas del club de “Los Céspedes” se abren de par en par para que todos puedan integrar el equipo de “los nacionales”. Abdón podía jugar tanto de zaguero como de mediocampista defensivo, con una altura privilegiada y un corazón enorme rápidamente se convierte en el líder del equipo.

Su debut se produce el 12 de marzo de 1911 en un partido amistoso frente al Dublín; una brillante carrera que culmino el 3 de marzo de 1918 frente a Charley con triunfo por 5 a 1.

Durante esos casi siete años disputó 209 partidos, convirtiendo 20 goles y regando de esfuerzo los campos de juego de Uruguay y Argentina, todo en defensa de los colores que se habían metido bajo su piel. A lo largo de su carrera a nivel local se consagró campeón cuatro veces del Campeonato Uruguayo, cuatro veces de la Serie Local de la Copa Competencia, cinco veces de la serie local de la Copa de Honor. A nivel internacional obtuvo dos veces la Copa CompetenciaChevallier Boutell, tres veces la Copa de Honor Cousenier, una vez la Copa Aldao y con la camiseta celeste de la Selección Uruguaya obtuvo la Copa América de 1917 para totalizar veinte títulos a lo largo de su carrera, siendo uno de los futbolistas uruguayos más laureados de la historia.

¿Qué sabemos del Abdón como jugador? Era un jugador de temperamento fuerte, recio como dirían los cronistas de la época; con un envidiable juego aéreo, con muy buena marca y que el paso del tiempo lo llevo de la zaga al mediocampo de Nacional. Fue parte fundamental del equipo que lograra la Triple Corona en 1915 y la Primera Copa Uruguaya en propiedad en 1917.

Para 1918 su situación empieza a cambiar, llega a Nacional Alfredo Zibechi quien sería otra gloria de Nacional obteniendo cinco títulos de campeón Uruguayo, campeón de América y Olímpico con Uruguay entre otros. Abdón empieza a percibir que su lugar en el equipo ya no era seguro, comienza a alternar y se le comunica que posiblemente tenga que dejar su lugar al recién llegado. Si esta fue la única causa de su decisión final no lo sabemos, eso es algo que solo el “Indio” conocía y nadie tiene derecho a discutir los motivos de una persona que toma tal determinación.

Como ya mencionamos, el 3 de marzo de 1918 se pondría por última vez la camiseta de sus amores para enfrentar al Charley,el partido culmino -como tantas veces- con victoria para los Albos por 5 a 1; según las crónicas con una muy buena actuación de Abdón. Lo que paso después es conocido, una comida en la Sede la noche del 4 de marzo (que por ese entonces estaba en el centro de Montevideo)), el Indio que se toma el último tranvía a la Unión pasada la medianoche siendo ya 5 de marzo. Ingresó como tantas veces al Gran Parque Central a la búsqueda de su lugar en el medio de la cancha, esa mediocampo que era su propiedad, donde había batallado contra “los ingleses” del CURCC, los porteños de Racing y Porteño, los rosarinos de Rosario Central, contra el joven Peñarol entre tantos otros y decide poner fin a su vida. Abdón decidió donde quería exhalar su último aliento y ese lugar fue en la Quinta de la Paraguaya, en su casa, hoy la de todos nosotros.

Su cuerpo fue encontrado a la mañana siguiente por el canchero del Gran Parque Central, Severino “El Indio” Castillo, quien avisó al Presidente José María Delgado. Una multitud despidió al ídolo, sus compañeros hicieron guardia durante su velorio y gracias a Don Eusebio Céspedes se cumplió su última voluntad: ser enterrado en el Cementerio de La Teja junto a sus dos ídolos, Carlitos y Bolívar.

El texto de la carta que le dejo al Doctor José Maria Delgado es el siguiente:

"Querido Doctor Don José Maria Delgado. Le pido a usted y demás compañeros de Comisión que hagan por mí como yo hice por ustedes: hagan por mi familia y por mí querida madre. Adiós querido amigo de la vida".

"Nacional aunque en polvo convertido

y en polvo siempre amante.

 No olvidaré un instante

 lo mucho que te he querido.

 Adiós para siempre"

El cuerpo del Indio descansa con los hermanos Céspedes pero su alma se ha quedado para el resto de la eternidad en la cancha del Gran Parque Central. Es el alma de un jugador que se ha convertido en leyenda y símbolo de amor a los colores.

Hay quienes dicen que si durante los partidos de Nacional entrecierran los ojos, miran para el medio de la cancha van a verlo a Abdón ahí parado dándoles indicaciones a los jugadores, marcando a los rivales y llevando al equipo al ataque en busca de un nuevo triunfo para su amado Nacional.

Pablo Fascioli


Pablo Fascioli

Ex Integrante de la Comisión de Historia y Estadística del Club Nacional de Football.





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