Por Pablo Fascioli
13 Jul 2017
1980

El equipo desahuciado que terminó ganando todo lo que jugó.

El año 1979 fue uno de los más terribles de la historia de Nacional desde el punto de vista institucional. El año comenzó con una asamblea en febrero en la cual no se aprobó el balance del año 1978 y a partir de abril se comienza a investigar de manera injusta a Don Miguel Restuccia. Con este panorama se llega a las elecciones el 26 de enero de 1980 en las que resulta electo Don Dante Iocco. Solo dos días después se disputa el clásico de la Liguilla donde Nacional empatando era campeón, pero pierde dos a uno. Al otro dia de la toma de posesión del cargo, Nacional pierde el desempate con Defensor por uno a cero siendo condenado a jugar un partido definitorio con Peñarol por el segundo lugar a la Copa Libertadores.

La novel directiva decide "meter mano" en el equipo y designa a Juan Martín Mujica como director técnico, con Esteban Gesto como preparador físico. Es así que con el mismo plantel el 4 de febrero, Nacional debe afrontar un clásico que seria bisagra en la historia de ese plantel.

Mujica hace un planteo fantástico, pone en cancha a dos ex compañeros suyos del 71, Juan Carlos Blanco y Julio César "Cascarilla" Morales, y sale a hacer marca personal por toda la cancha lo que sorprende al tradicional rival. Nacional entró a la cancha con Rodolfo Rodríguez, Juan Carlos Blanco, Hugo De León, José Hermes Moreira, Adán Machado, Alberto Bica, Arsenio Luzardo, Eduardo De la Peña, Waldemar Victorino, Miguel Caillava (Denis Milar) y Julio César Morales (Juan Carlos Ocampo). El partido se definiría con dos goles de "Cascarilla" Morales a los 19 y a los 80 minutos de partido. El glorioso tricolor, al que daban por muerto resucita y se mete en la Copa Libertadores eliminando a Peñarol.

Se arma el equipo

Nacional confirma las incorporaciones de Victor Esparrago (quien volvia al país luego de años en el exterior), José Rosauro Cabrera y Washington González. El profe Gesto realiza una maravillosa labor preparando físicamente al plantel para afrontar la doble competencia de Copa y Uruguayo. En la faz técnica se instaura la figura del líbero con Cacho Blanco detrás de Hugo de León y con dos laterales como "Chico" Moreira y Washington González –dominaba a la perfección las dos piernas- que volaban. En el medio, el retorno de Espárrago apuntaló a Luzardo y De la Peña además de darle un salto de calidad a la media cancha. En punta "Cascarilla" Morales parecía el del 71, era imparable por la izquierda mientras que por la derecha se aprovechaba la velocidad de Bica para surtir de juego a un letal Waldemar Victorino que en esa temporada resultó ser imparable no solo para los cuadros de América sino para las Selecciones que vinieron a disputar el Mundialito del 80.

La Copa Libertadores

La Copa y el Uruguayo comenzaron la misma semana para Nacional, el 5 de abril se debuta con derrota frente a Bella Vista por la primera fecha del campeonato local mientras que el 9 de abril se da el debut por Libertadores contra Defensor. Nacional derrota al violeta 1 a 0 con gol del argentino José Rosauro Cabrera. El Bolso compartía grupo -además del cuadro del Parque Rodó- con los bolivianos de Oriente Petrolero y The Strongest. La siguiente semana toca visitar Santa Cruz de la Sierra para visitar al cuadro petrolero al que derrotamos por 3 goles a 1, tantos convertidos por Eduardo De la Peña en dos ocasiones y Denis Milar. El siguiente partido es en "el techo del mundo" contra The Strongest siendo derrota por 3 a 0. El saldo de la primera rueda es positivo: 2 victorias y 1 derrota, la previsible en la altura.

Es tiempo de revanchas y Nacional logra los 6 puntos en disputa (en esa época se daban 2 puntos por victoria). Primero se le gana a Defensor 3 a 0 con goles del goleador Waldemar Victorino por dos veces y de Arsenio Luzardo. Es el turno de Oriente Petrolero quien cae derrotado 5 a 0 con goles del goleador histórico de Nacional en la Libertadores, "Cascarilla" Morales, en tres ocasiones, Denis Milar y Waldemar Victorino. El cierre del grupo se da contra el Tigre del Altiplano derrotándolo 2 a 0 con goles de "Cascarilla" Morales y Waldemar Victorino.

La semifinal

El sistema de disputa de la Copa era de dos semifinales con tres equipos en cada serie, la serie A con Internacional de Porto Alegre, Vélez Sarfield y América de Cali. La serie B con Nacional, O'higgins de Chile y el campeón, Olimpia del Paraguay.

El 21 de mayo es el primer partido en Santiago de Chile y Nacional comienza con el pie derecho al derrotar a O'higgins por 1 a 0 con gol de Dardo Pérez quien se convertiría en pieza fundamental en esta instancia. Habría que esperar al 17 de junio para enfrentar al campeón Olimpia en el Defensores del Chaco. Los paraguayos llegaban con un invicto de 35 partidos sin conocer la derrota como local, racha que se rompió a los 77 minutos del partido con un nuevo gol de Dardo Pérez.

Nacional debe afrontar las revanchas en Montevideo y el primer partido es clave. Olimpia que había derrotado a los chilenos necesita imperiosamente recuperar los puntos perdidos de local. A los 12 minutos del segundo tiempo se pone en ventaja con gol de Gustavo Benítez y cuando el partido terminaba llega el legendario "De volea, de volea, de volea,… De la Peña, De la Peña… hay que ver, en el tornillo la metió" para marcar el empate que lo deja a Nacional con la posibilidad de llegar a la final de obtener un buen resultado frente a O'higgins.

El 16 de julio (fecha señalada para los uruguayos) Nacional derrota a los chilenos por dos a cero con goles de Eduardo De la Peña y Waldemar Victorino. Nueve años después Nacional esta otra vez en la final de la Copa Libertadores de América. El rival es el poderoso Internacional de Porto Alegre que llega con su estrella Falcao en un gran momento de forma.

La final

El 30 de julio de 1980 se disputa la primera final en Porto Alegre. En esa semana las rutas que van al este se convirtieron en la avenida 8 de Octubre tiñéndose de rojo, azul y blanco para el llamado "Segundo éxodo del pueblo oriental". Entre veinticinco y treinta mil almas tricolores coparon Porto Alegre y el estadio Beira Rio para alentar a la camiseta más linda. El partido, según sus protagonistas, fue de los mejores que jugó ese Nacional y fue injusto el resultado final de 0 a 0. Aún se recuerda un claro penal contra Alberto Bica no cobrado por el juez del partido. Todo quedaba abierto para que el 6 de agosto en una noche fría y de niebla en el Estadio Centenario se coronará al nuevo campeón.

Llegó la noche indicada y bajo el humo de los fuegos artificiales que no dejaban ver la cancha entraron los once tricolores en busca de la segunda Libertadores. Nacional saltó al campo de juego con Rodolfo Rodríguez, Juan Carlos Blanco, Hugo De León, José Hermes Moreira, Víctor Espárrago y Washington González, Alberto Bica, Eduardo De la Peña, Waldemar Victorino, Arsenio Luzardo y Julio César Morales. Espárrago se encargó de la marca de Falcao como había sucedido en Porto Alegre pero a diferencia de la semana anterior el brasileño comienza, junto con Batista, a manejar la pelota. En el momento en que mejor jugaba el cuadro gaucho viene un tiro libre sobre la América, "Cascarilla" Morales que se "aviva" jugando rápido para "Chico" Moreira que desborda y tira el centro para la entrada de Waldemar Victorino para marcar el 1 a 0 en el arco de la Ámsterdam. Corrían 35 minutos del primer tiempo y Nacional se ponía adelante en el marcador. En el segundo tiempo el Bolso juega con la ventaja del resultado y si bien se recuerda una atajada magistral de Rodolfo Rodríguez en el final del partido ante un cabezazo de Jair, el resultado no se modificaría para que suene bien fuerte en las 75 mil gargantas que llenaron el Centenario el grito de "Nacional Nomá".

El equipo que seis meses antes era dado por desahuciado por la prensa deportiva era esa noche de agosto el Campeón de la Copa Libertadores. Un equipo formado por la visión de Don Dante Iocco, por un cuerpo técnico encabezado por Juan Martín Mujica y el profe Esteban Gesto, un grupo de jugadores que se juramentó ante la adversidad demostrar de lo que estaban hechos y una hinchada que nunca paró de creer en ellos, que los alentó dentro y fuera de fronteras. Nacional estaba en la cima de América pero las alegrias solo estaban comenzado. Nacional había vuelto, o más bien, Nacional nunca se fue.

Pablo Fascioli

Bibliografia consultada

Mi vida y algunas de sus historias- Miguel A. Restuccia

El padre de la gloria - Juan José Melos

Gigante tricampeón - Jorge Barraza

Pablo Fascioli

Pablo Fascioli

Integrante de la Comisión de Historia y Estadística del Club Nacional de Football.






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