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Dely quiere entrenar a Nacional Imprimir Enviar a un amigo
Escrito por nacional.com.uy   
Martes 17 de Julio de 2012 00:00
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Tiene 45 años, pero está intacto. Es el mismo Dely de siempre. Si hasta dan ganas de pedirle que se ponga nuevamente la camiseta de Nacional y que salga a la cancha para deleitarnos con aquel juego plástico, veloz y de muchos, muchos goles que nos hicieron quedar roncos de tanto gritar.

Es el mismo Dely de siempre. Cordial, amable, siempre con una sonrisa y con una palabra de agradecimiento para con Nacional, el club que lo lanzó a la fama. Pero para eso el panameño más famoso también hizo lo suyo.

Llegó de manera increíble al vigente campeón del mundo allá por 1989, gracias a la “atípica visión” de don Roberto Recalt, el presidente tricolor en aquel momento, quien lo trajo a Montevideo tras seguirle la carrera en las divisiones de ascenso de Argentina… ¡a través de una revista!

El resto de la historia es conocida. Tras un primer año en el que tuvo que remarla, pero que terminó siendo “positivo” (un gol a Peñarol en su debut clásico habla a las claras de ello), Dely se convirtió en un delantero letal, un goleador de raza que Nacional extrañaba desde la salida de Waldemar Victorino allá por 1982.Bigoleador del Campeonato Uruguayo (1991 y 1992), fue pieza clave a la hora de la reconquista del torneo local-ese que se resistía desde hacía nueve años- en 1992.

Aquel año fue la verdadera pesadilla de Penarol, a quien le convirtió seguido y a quien obligó a ver, con un golazo de novela incluido, la vuelta alba en la cara.

Hoy, Julio es entrenador de la selección panameña, que el domingo se medía en un amistoso con la selección olímpica uruguaya, pero es tanto el sentimiento por Nacional que ya sueña con venir a dirigir al equipo más grande del país.

A continuación, los invitamos a sumergirse en una charla imperdible con uno de los grandes ídolos contemporáneos del Decano, con un hombre que dejó huella tanto adentro como afuera de la cancha.

La mesa está servida…

¿Qué sensaciones te invaden en este retorno a Uruguay? ¿Qué se te viene a la cabeza?

Comentaba en Panamá antes de salir que para mí esta venida iba a ser algo muy especial. Uruguay, el estadio Centenario, aunque ahora vengo como entrenador, pero es pisar de alguna manera ese escenario… Enfrente voy a tener al maestro Tabárez, que constantemente lo digo: es el entrenador que siempre puse como ejemplo a seguir porque lo he tenido dos veces en mi carrera, en Oviedo y en Cagliari. Muchas sensaciones, muchos sentimientos que se van a encontrar ese mismo día en el campo. Va a ser algo muy especial para mí.

Sabés bien que la gente de Nacional te recuerda y te quiere mucho. Sos uno de los grandes ídolos del club, tu presencia genera siempre expectativa…

Yo siento esa sensación y al mismo tiempo tengo un gran recuerdo del país, de Uruguay, de la gente. Dejando de lado la parte deportiva, ya que no me gusta hablar mucho de eso porque creo que al final todo el mundo puede tener un conocimiento de lo que fue mi carrera, a mi me deja mucho más satisfecho cuando camino por las calles de Uruguay y la gente me recuerda, sobre todo lo que tu has dejado como persona, como imagen. Eso para mí tiene mucho más mérito, lo que dejé como persona.

Recuerda tú llegada a Nacional: jugabas en Argentina, te habías destacado haciendo muchos goles y esos golpes de la vida te traen al Uruguay y ahí comienza una carrera fenomenal.

Es toda una anécdota, porque Roberto Recalt, quien todavía no era presidente de Nacional en el año 1989, me seguía por la revista `Sólo Fútbol´, que llegaba aquí al Uruguay. En 1988 estuve en Deportivo Paraguayo, en la cuarta categoría del fútbol argentino, y al final, cuando él llega a ser presidente electo, lo primero que hace es ir a buscar a Julio Dely, y recuerdo que también estaba Diego Díaz, que jugaba en el Deportivo Riestra. Nos fue a buscar a los dos, pero el día que me van a buscar a mí y me dan la noticia era un 28 de diciembre si no me equivoco (Día de los inocentes), entonces era un día en que no te lo creías, no te lo podías creer porque Nacional había salido campeón del mundo hacía pocos días en Tokio y yo pensaba que esa noticia era imposible, no me la podía creer, pero efectivamente días después viajaron Enrique D´Agata y otro directivo, Venturiello, y ahí me confirmaron la novedad. Fue algo atípico. La visión que tuvo Recalt yo creo que se da muy pocas veces.

Más allá de con el campeón del mundo, ¿con qué te encontraste? ¿Cómo viviste la primera etapa, tu ingreso al mundo del fútbol uruguayo y a Nacional?

Yo creo que también tuve suerte de que me recibieran de la manera que lo hicieron. Eran jugadores que recién habían conquistado el título de campeones del mundo a nivel de clubes, había como cinco o seis jugadores que eran de la selección y cuando referentes de la institución te reciben así, todo es más fácil. Me recibieron muy bien, el club en líneas generales. Yo vine a prueba unos 20 o 25 días y Héctor Núñez, que era el técnico en aquel momento, dio el visto bueno para que siguiera un año más por lo menos.

En ese año, en tu primer clásico, Nacional gana 2-0 y tú haces un gol.

Sí, fue por el Campeonato Uruguayo. Fue el primer clásico que jugué y ganamos 2-0 con un gol mío y otro del `Pelado´ Peña.

¿Qué recordás de ese clásico?

Fue algo también muy especial, porque era el primer clásico que jugaba. Esos son los partidos que te gustan jugar porque el estadio está lleno y porque se trata del eterno rival… y encima marcar en ese primer partido también fue algo especial.

En los años siguientes tu capacidad goleadora quedó demostrada y te convertís en bigoleador del Campeonato Uruguayo.

Fue un crecimiento, fui de menos a más. A mi primera etapa la considero positiva, porque claro, yo estaba a préstamo aquí y para que un club haga uso de la opción de un jugador quiere decir que algo bueno ha hecho. Al mismo tiempo, el primer año fue el más difícil, porque era precisamente el primer año. Yo siempre digo que jugar en Uruguay no es fácil, es un fútbol muy complicado, muy difícil, porque el uruguayo es muy competitivo. El primer año fue positivo, más allá de que me costó un poco, y después al segundo año fui mejorando y así sucesivamente hasta que en 1993 me marcho a Europa.

Eras dueño de una particularidad que no se veía mucho en estas canchas: los goles de chilena, que eran una especie de marca registrada en tu juego.

Creo que marqué tres o cuatro goles de chilena en los cuatro años que estuve en Nacional. Son recursos, se utilizan como recursos…

Venías futbolísticamente en crecimiento hasta que llega el año 1992. ¿Se sentía la presión por no conseguir el Campeonato Uruguayo?

En el año 1991 estuvimos a punto de lograrlo y se nos escapó por muy poco. Fuimos punteros durante todo el campeonato-era cuando todavía se jugaba a dos puntos por victoria-, y teníamos una gran ventaja sobre el segundo, que creo que era Defensor, y al final lo perdimos. En 1992 teníamos un equipo consolidado, un equipo en el que todos los jugadores nos conocíamos perfectamente y nos habíamos planteado que teníamos que ser campeones ese año. Gracias a Dios se logró faltando tres o cuatro fechas.

¿Qué recordás de ese equipo, de esos jugadores? ¿Qué nombres se te vienen a la cabeza?

Teníamos un equipazo. Teníamos a aquellos jugadores que eran la base de la selección, ahí estaba Hugo De León, Revelez, Saravia, Pintos Saldanha, Tony Gómez, Seré en la portería, García, Lemos. Ese año también teníamos al argentino Vidal (González)…

¡Qué dupla conformaste con Vidal González!

La verdad que sí. En líneas generales había muy buenos jugadores y por eso creo que se logró el campeonato. Teníamos a un entrenador como Fleitas-que justo había venido ese año- que conocía perfectamente a los futbolistas.

De septiembre de 1992 a enero de 1993 se produce una seguidilla de clásicos contra Peñarol (Supercopa, Uruguayo y Liguilla) donde tuviste una actuación muy destacada. Hiciste goles en casi todos los partidos. ¿Qué recordás de aquellos encuentros?

Tuve la suerte de marcar, aparte de en los clásicos, en muchos partidos. Recuerdo que se publicó por aquella época que a todos los equipos uruguayos les había anotado goles y en los clásicos fue en donde me consolidé. El clásico del gol del campeonato, el gol en la Supercopa, en la Liguilla… Ahí estaba consolidado, no sólo les marcaba a los otros equipos, sino también lo hacía en los partidos más importantes para el club.

Hablame del clásico que definió el Uruguayo de 1992, rememorá el golazo que le marcaste a Peñarol cuando faltaban pocos minutos. Con el empate, Nacional igualmente conquistaba el título, pero nada más lindo que ganarle a Peñarol sobre el final y con un gol de Dely Valdés.

Recuerdo que antes de ese clásico venía marcando consecutivamente en los últimos dos o tres partidos y llegábamos a la instancia de ese día en la que con el empate éramos campeones. Yo nunca había bailado después de anotar un gol y en la concentración le prometí a Javier Wanchope que iba a marcar y que íbamos a bailar salsa. Faltando pocos minutos para finalizar el partido se pudo dar. Parecía que se escapaba ese día, pero faltando muy pocos minutos se logró.

No te pudieron alcanzar de ninguna manera. Ese rush final, llevas la pelota, que vas, que venís, que te favorece un rebote y que definís ante Ferro.

Sí, recuerdo que después de intentar un túnel que no sale, me queda el rebote y prácticamente me quedo solo ante Ferro, lo eludo y finalizo la jugada.

¿Fue un deshogo ese título?

Sí, creo que sí, hacía mucho tiempo que Nacional no conquistaba un título del Campeonato Uruguayo y fue, además, de la mejor manera.

¿Qué tenés para decirle al hincha tricolor que siempre te recuerda?

Que yo también tengo muchísimos recuerdos del club. Al final de mi carrera sabía que iba a ser entrenador y al mismo tiempo, ya iniciada esta faceta, se me pasa mucho por la cabeza poder entrenar algún día a Nacional. La verdad es esa, porque fue el club que me dio la oportunidad de ser alguien en el fútbol, porque fue el club que me dio la oportunidad de jugar a nivel profesional. A mi me abrieron las puertas aquí y yo sé que la gente tiene un buen recuerdo de mi, de mi persona y a mi me gustaría algún día entrenar a Nacional. Está siempre en mis pensamientos. Hoy entreno a la selección de Panamá y las cosas van bastante bien gracias a Dios. Llevamos una trayectoria muy positiva en los casi 21 meses que estamos al frente del seleccionado y todos están muy ilusionados, pero el día que finalice mi trayectoria en Panamá me gustaría entrenar a Nacional. Está dentro de mis pensamientos.

Finalmente, Julio, lo último que tengas ganas de decir.

Simplemente, mandar un saludo muy cordial a todos los bolsos. A todos un fuerte abrazo. Estoy muy contento de estar aquí en Uruguay nuevamente.

Datos y números

1967
Nació un 12 de marzo en Colón, Panamá.

8
Los equipos en los que jugó: Atlético Colón (PAN), Deportivo Paraguayo (ARG), Nacional, Cagliari (ITA), PSG (FRA), Oviedo (ESP), Málaga (ESP) y Árabe Unido (PAN).

28
Los goles en Deportivo Paraguayo que le abrieron las puertas de Nacional.

1989
El año de su arribo a los tricolores.

118
Los goles totales que marcó con la camiseta de Nacional en sus dos pasajes por el club (1989-1993 y 2003).

4
Los tantos que le anotó a Peñarol: 1 en 1989, 2 en 1992 y 1 en 1993.

2
Las veces que goleador del Campeonato Uruguayo: 1991 (16 goles) y 1992 (13).

nacional.com.uy

Título original de la nota: "En mis pensamientos está algún día entrenar a Nacional"
Negritas: decano.com