Por Bruno Gola
1 Jul 2017
PrimerEstadioMundialista

La historia no se compra.

El viernes por la tarde se presentó el proyecto final de nuestro Gran Parque Central. Se expuso información sobre el plan, la actualidad de la obra y cómo se financia. Además se exhibieron imágenes y videos en pantallas gigantes, todo con la monstruosa tribuna Atilio García de fondo. Pero más allá del destacado evento, lo que me parece valioso rescatar es lo que este significa en sí mismo.

No sé si todos somos conscientes de lo que estamos presenciando. Tiro unos números fríos para ver si puedo lograr transmitir lo que esta obra implica. La Delgado pasa de tener una capacidad de 5363 personas a una de 6015. La Scarone va de 4160 a 7200. La Atilio aumenta de 8.600 a 12.040 espectadores y la Abdón se duplica en capacidad: de 4.700 a 9.180. O sea, en resumen, considerando tribunas, palcos y “codos”, cuando se culmine la obra vamos a tener un Gran Parque Central para cuarenta mil personas. ¿Se imaginan una noche de Copa Libertadores en ese infierno? Yo lo pienso y se me eriza la piel.

Nuestro estadio sigue creciendo y nosotros tenemos la suerte de poder ser testigos. Esta es nuestra casa. La de Abdón, la del primer hincha del mundo y la de toda esa gente que madrugó infinitas veces para ir a pintar la tribuna y que cada partido sigue al equipo desde algún rincón del Estadio.

A todas esas personas, ¡salud! Todos nosotros formamos parte de la rica historia de nuestro glorioso estadio. El primero de la historia de los mundiales, el más antiguo del país y del continente, aquel donde Uruguay ejercía la localía y donde nuestro prócer José Artigas fue nombrado Jefe de los Orientales.

Pero lo más importante de todo esto es que como desde 1900, el viejo Parque se mantiene al firme, siempre en el barrio La Blanqueada, siempre en el corazón de la ciudad. Allí persiste y allí crece, extendiendo al infinito su historia. A este Gran Parque vendrán nuestros hijos, sus hijos, y los hijos de sus hijos. Estamos sellando un pacto con nuestra casa para siempre, y tenemos que sentirnos orgullosos de ello.

“En las tribunas del Parque Central,

se escucha al tiempo gritar Nacional,

con voces que vieron gloria se van hinchando las redes,

y las gargantas roncas gritan Nacional”.

Bruno Gola






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