Por Globo
18 Set 2019
Manga

Por qué, entre tantos caminos posibles, ellos optaron por ayudar

Cuatro de la mañana y un frío de verdugo en el aeropuerto de la capital uruguaya. Un grupo de seis hinchas enfrenta, pasando el mate de mano en mano, los indeseados escalofríos de la madrugada. Quizás fuera necesario apenas un auto para buscarle, pero también es verdad que en apenas un vehículo no cabe la cantidad de gente que quiere verle, tantos son los que quieren ayudarle.

Fueron tres autos, entonces. A las cuatro de la mañana. En el frío uruguayo.

Cuando la puerta automática se abrió, apareció aquel hombre de figura impresionante: el rostro marcado por la viruela en la infancia en Pernambuco y los dedos torcidos por tantos choques contra delanteros con maldad, de estos que meten pierna fuerte aun cuando la pelota está firme en las manos del arquero que jugaba siempre sin guantes. Fue así que él saludó a los hinchas que estaban allí para recibirle, los mismos que recaudaron dinero y pagaron los billetes para que el ex jugador y su esposa, Cecília, pudieran viajar a Montevideo.

En aquel grupo también había un médico. Luego de un rápido examen, el doctor pidió una silla de ruedas. El ex arquero, de 82 años, viajó con una sonda y todos temían la gravedad de lo que esto puede representar. Decidieron poner sentado el ídolo que todos conocían por el don de saber volar. "Cuando el partido estaba muy tranquilo y Nacional vencía sin problemas, Manga siempre encontraba la forma de tirar una pelota fácil al corner. Hacía esto apenas para divertirse un rato", publicó Ovación al informar la llegada del ídolo.

"Estamos viendo el partido del Barça"

El Barcelona ecuatoriano fue el último club del arquero que disputó el mundial de 1966 por la selección de Brasil. En Guayaquil, vivía en precarias condiciones de salud y dignidad. "El sábado, 31 de agosto, recibí una llamada desde Ecuador. Al otro lado escuché: 'Manga está muy mal de salud y la atención médica aquí es mala. Él quiere morir en Uruguay'. Buscamos contacto con algunos clubes en donde jugó, pero no tuvimos éxito."

Quien recibió la llamada en Montevideo fue Enrique, con quien el blog tuvo una charla el martes (17). La llamada partió de otro uruguayo, quien vive en Guayaquil, también hincha de Nacional y que quiso cuidar el traslado bajo la condición de anonimato. Desde entonces, un grupo de 12 personas - todas hinchas del Bolso - se turnan en las tareas diarias para cuidar a Manga.

"Cada uno en nuestro grupo colaboró como pudo. Algunos con dinero, otros pusieron sus autos a disposición, y bueno... también está Matías. Él nos dijo: 'Gente, no puedo ayudar con dinero, pero mi casa está a disposición, y si están de acuerdo yo ya empiezo a pintar una habitación para que él se quede acá'", cuenta Enrique.

Matías tiene 30 años y trabaja en una transportadora en Uruguay. Vive con la madre, la señora, el hijo de cinco años y ahora también con Manga y su mujer. "Él es un pibe trabajador, hincha fanático de Nacional y con un corazón enorme. Junto a su hijo preparó la habitación y, entre todos, conseguimos amueblarla", reveló Enrique.

Cuando el blog buscó por Matías éste martes (17), recibió una entusiasmada respuesta: "Sí, está aquí conmigo. Estamos viendo el partido del Barça", y pronto envió una foto tan acogedora cuanto emocionante.

Fue Matías quien confirmó que el grupo de hinchas no tuvo respuestas de los clubes brasileros con los que se pusieron en contacto, y tampoco algo oficial de parte de Nacional. "Estamos solos en esta. Hoy somos 12 hinchas participando activamente. Ayuda, de verdad, solo tuvimos de otros hinchas. Uno, que es enfermero, viene a visitarle para ver la sonda. Otro, que tiene un taxi, se ofreció para llevarle a cualquier lugar cuando sea necesario", contó Matías.

"Es lo mínimo que podemos hacer"

Tan pronto Manga recibió alta médica luego de ser llevado por el grupo de hinchas para análisis más detallados en una clínica de Montevideo, todos sabían donde el ídolo debería estar: en el Gran Parque Central. El pasado domingo, en el partido contra Liverpool, Manga apareció en uno de los palcos del estadio y escuchó aquel grito que por tanto tiempo le fue normal: "Olé, olé, olé, Manga... Manga".

"En nuestro grupo tenemos un amigo de 66 años que, en realidad, es el único que vio jugar a Manga. Escuche el audio que él me envió hoy después de haber estado cuatro horas con él, ayudándole a tramitar todos los documentos uruguayos", reveló Enrique.

En seguida, envió un audio con 2:04 de duración. Era de Gabriel Moragues, el único del grupo que vio el arquero pernambucano en acción:

"Si hace 45 años alguien me hubiera dicho que yo estaría durante cuatro horas con Manga, ayudándole en los trámites de sus documentos, yo no creería. ¡Jamás en mi vida! Estoy muy feliz, muy contento porque él me lo agradeció y yo no podía creer. Entonces le contesté: 'Mira, el que está agradecido aquí soy yo. Por lo menos en algo pude retribuir los varios años en los que me hiciste feliz'. Nos abrazamos. Ya no sé cuántas veces nos abrazamos. Estoy muy feliz. Muy feliz".

Manga jugó por el club uruguayo entre 1969 y 1974. Además de cuatro campeonatos nacionales, también conquistó América y el mundo en 1971.

Por el fútbol de antes, por haber sido un ídolo de otro tiempo o incluso por el paso del tiempo, parece increíble tanta admiración y sentido de gratitud de generaciones que apenas escucharon hablar de cómo este brasilero fue importante en la construcción del uruguayo Nacional. Generaciones como la del propio Matías, que hoy le recibe en casa: "Es lo mínimo que podemos hacer por una gloria que nos hizo tan felices".

Encuentro con ex-compañeros

Además de toda la documentación legal necesaria para que Manga pueda vivir en Uruguay, con las prerrogativas y derechos de cualquier ciudadano, los hinchas también ya consiguieron una buena cobertura médica para él y su esposa.

Como saben que todo cuidado de esta naturaleza también debe estar atento al corazón, los hinchas organizaron un encuentro entre Manga y algunos ex-compañeros vitoriosos de la Copa Libertadores de 1971.

Según los exámenes más recientes, realizados ya en Uruguay, Manga tiene una insuficiencia renal que puede ser atenuada si él consigue pasar por una operación.

Ya al final de la charla, Matías reveló que Nacional busca conseguir una pensión vitalicia para Manga y su esposa. Es un dinero que el gobierno uruguayo paga "a personas que prestaron servicios distinguidos y meritorios al país". Pero esto aun depende de la aprobación del Estado uruguayo y puede llevar mucho tiempo...

"Sería algo como 10 a 15 mil pesos, no es mucho. Es lo mismo que el Estado pagaba a los jugadores que fueron campeones en 1950", explica Matías.

"Nosotros somos hinchas nomá"

En determinado momento, al contestar si el grupo de hinchas que está al frente de toda esta acción participaban de alguna agrupación (algo muy común en Uruguay), el hincha que preparó un espacio en su casa para recibir el ídolo de toda una hinchada respondió con sencillez:

"No. Nosotros somos apenas hinchas".

No, Mati. Está claro que no.

Nota Original: Globoesporte (link)






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