Por Manoel Castanho
17 May 2017
Manoel

Los hechos deben verse en conjunto y no aislados unos de otros.

Los inconvenientes no han cesado desde que Manoel Castanho escribió esta columna que ahora volvemos a compartir. Sería sano que a la hora de criticar vemos todos los acontecimientos y no solo el último.

A veces el hincha exige que Nacional gane todos los partidos con brillo y pierde la paciencia si en cada partido el equipo no presenta un espectáculo digno del vigente campeón del mundo. Son constantes las críticas a Lasarte – con razón o sin ella. Pero muchas veces el hincha no ve los problemas que enfrenta Nacional, y que hace que en todo el semestre Lasarte no haya repetido dos partidos seguidos el mismo equipo titular. Lesiones, partidos cancelados o en gran seguidilla, situaciones extra campo de juego que perjudican los planes del equipo, suspensiones (incluso la del Parque) – hay de todo.

Problemas desde el inicio

Los problemas con el calendario empezaron en la pretemporada, con un torneo en Porto Alegre que finalmente no se jugó; lo mismo pasó con un amistoso contra Quilmes que se disputaría en Paysandú. Otro problema surgió ya en el sorteo de la Copa Uruguaya: el clásico, originalmente previsto para la quinta jornada, pero que desde el inicio se sabía que sería imposible jugar en ella: la fecha original era el 5 de marzo, lo que causó dificultades ya que Peñarol jugaría el 7 de marzo por Copa Libertadores.

Bajas en los primeros partidos

Desde el primer partido de pretemporada Martín Lasarte tiene dificultad para alinear el once ideal. Para el primer amistoso, contra Olimpia en Paraguay, Nacional no pudo contar con Esteban Conde, quien se recuperaba de una operación; Hugo Silveira, quien estuvo impedido de salir de Uruguay por un problema personal; y Diego Polenta, con una molestia muscular. Además, otros jugadores que podrían dar una mano, como Agustín Rogel y Matías Viña, estaban cedidos a la selección sub20.

El capitán quedó ausente de los primeros partidos del año y volvió a jugar en la tercera fecha del torneo Apertura, contra Plaza Colonia. Alfonso Espino, Felipe Carballo y Gonzalo Porras tuvieron distintas molestias antes de la primera jornada, aunque este último finalmente pudo jugar; y Tabaré Viudez, con un tirón en el posterior, se perdió las primeras jornadas. Antes del triunfo contra Plaza Colonia, Nacional tendría una baja más: Sergio Otálvaro tuvo una fractura en la mano izquierda.

20 días sin jugar

El partido de cuarta jornada contra River Plate fue suspendido por agresión a un boletero (justo cuando Lasarte podría repetir el equipo de la jornada anterior); el partido de quinta fecha sería el clásico, pospuesto para el 5 de abril; esto hizo que entre la tercera fecha y el debut por la Copa Libertadores Nacional tuviera un periodo de casi 20 días sin jugar; la otra

cara de esta situación fue una seguidilla de partidos: nada menos que 4 en un periodo de 10 días – algo muy poco habitual para el fútbol uruguayo.

Por un lado, no se puede decir que Nacional dispuso de 20 días para preparar el encuentro ante Lanús – porque en la primera semana se preparaba para enfrentar a River Plate, lo que finalmente no ocurrió. Y si bien puede ser una ventaja llegar descansado a un encuentro tan importante, también es verdad que esta situación le quita ritmo de competición al equipo. Por suerte en Argentina el contexto no andaba bastante mejor y Lanús también tuvo dificultades en su preparación, y al fin Nacional venció por 1 a 0.

Lasarte rota el equipo

Para los tres partidos siguientes, Lasarte decidió rotar el equipo. Para jugar ante Racing, salieron Arismendi, el Tata González, Silveira y Sebastián Fernández, y el triunfo fue más difícil que lo esperado.

Contra Zulia, un cuadro gripal eliminó del once a Rafa García; su lugar en la defensa fue ocupado por Arismendi, quien se equivocó en el gol venezolano y quedó en peligro con una tarjeta amarilla; en el segundo tiempo, Lasarte lo sacó y dio lugar a Agustín Rogel, quien realizó un buen partido. Santiago Romero no jugó y los volantes de marca fueron Porras y Álvaro González. Hugo Silveira y Seba Fernández volvieron. Pero Nacional no pudo encontrar el gol y se terminó la secuencia de victorias que venía desde hacía casi cuatro meses.

No hubo tiempo para lamentar. El partido siguiente era contra El Tanque en Rivera. Porras y González ni siquiera viajaron. El equipo tuvo a Rafa García y Rogel como zagueros; Arismendi volvió al mediocampo, acompañado por Romero; Viudez, Fernández y Ramírez, titulares ante Zulia, dieron lugar a Lozano, Liguera y Rodrigo Aguirre, pero ingresaron en el segundo tiempo. Nacional volvió a ganar y seguía invicto en el Apertura, con 15 puntos.

Una nueva seguidilla

El mismo día que Nacional jugó contra El Tanque, Ovación publicó una nota sobre el cansancio de los jugadores: “Empieza a pasar factura”. Nacional tuvo ocho días para preparar el partido ante Liverpool, pero este encuentro inauguraba un nuevo ciclo de partidos seguidos: cinco en 15 días, con clásico incluido. Además, debido al incidente del partido ante River Plate, Nacional tuvo el Parque Central suspendido por cinco partidos, lo que representa una dificultad extra.

Contra Liverpool, en el Parque Viera, Fucile y Álvaro González estuvieron ausentes, convocados para la Celeste; Otálvaro, recuperado de su fractura, volvió al equipo; Seba Fernández también volvió a la titularidad, pero Ramírez y Viudez fueron bajas para este partido; Silveira fue confirmado apenas en el último momento; y Sebastián Rodríguez tuvo una oportunidad como titular. El partido fue ganado con tres goles de Brian Lozano, quien salió del banco de suplentes. El detalle insólito del partido es que Santiago Romero tuvo una fractura en su nariz causada por el pie de Diego Polenta en un festejo de gol.

Tres días después, en el mismo estadio, el rival fue River Plate. El equipo tuvo como novedad el ingreso de Felipe Carballo. La ausencia de Hugo Silveira dio lugar al ingreso de Brian Lozano, adelantando a Sebastián Fernández; pero esta vez no hubo goles y Nacional dejaba sus primeros puntos por el camino en el Apertura.

También contra los árbitros

En este partido, Ovación hace referencia a una jugada de Diego Polenta en la que el zaguero tricolor pudo ser expulsado. Pero hubo también un penal ignorado por Fernando Falce. “A tres minutos del final, Ligüera levantó un centro corto ante la salida de Pérez y cuando Coelho se elevó para convertir, Ale no lo dejó y lo desestabilizó con la mano. Aunque parece no haber intención del zaguero en cometer falta (Coelho viene de atrás y Ale parece no verlo), termina siendo un claro penal a favor de Nacional que no fue cobrado por Falce”, publicó Ovación. “A Nacional hace 19 partidos por Campeonato Uruguayo que no le cobran un penal. El último lo pitó Leodán González contra Plaza Colonia por la tercera fecha del Especial, cuando anotó Fernández y ganó Nacional 3-2 en el GPC”.

Para hablar de los árbitros, es necesario explicar el contexto: algunas jornadas antes los dirigentes de Peñarol, enojados con Andrés Cunha, pusieron el grito en el cielo y – tal como ocurrió en el nefasto Apertura 2012 – desde entonces los árbitros empezaron a equivocarse a favor del mismo equipo.

Otros tres días, y el rival esta vez fue Boston River. Los jugadores de la selección estaban de vuelta, pero el clásico ya se veía en el horizonte. Nacional jugaba sin sus dos principales atacantes (Silveira y Aguirre – este último, al igual que Espino, preservado por tener cuatro tarjetas amarillas) y debutaba Matías Viña como lateral izquierdo. Sebastián Rodríguez anotó su primer gol con la camiseta alba, pero el rival dio vuelta (3 a 1) con dos goles de ex tricolores, Robert Flores y Pablo Álvarez.

El 5 de abril, el clásico postergado y el más importante en esta secuencia. Nacional jugó mal cuando iban 11 contra 11, luego de la expulsión de Lozano (o mejor dicho, del ingreso de Liguera) pasó a jugar mejor y, con un jugador menos, sobre la hora, logró empatar el partido y mantener la punta del campeonato. Empate con sabor a triunfo, pero sumando apenas 2 puntos en los últimos 9 disputados.

El post clásico

El último partido de la seguidilla fue ante Wanderers. Viudez, con un desgarro, Lozano y Aguirre, suspendidos, y Espino, con un malestar estomacal, fueron las bajas para este partido. Otra vez Nacional se llevó un trabajoso triunfo, de atrás y con una diferencia mínima. Y otra vez volvió a tener bajas. Fucile, quien en principio no sería titular, y Sebastián Fernández dejaron el partido lesionados.

Nacional tuvo seis días para preparar el partido siguiente. Un descanso necesario, pero un partido que marcaba el inicio de una nueva seguidilla – la tercera en apenas cuatro meses. Contra Cerro, tres cambios: Espino por Fucile, Carballo por el Tata (preservado para el partido siguiente) y Aguirre por Seba Fernández. Una vez más, un partido complicado; Nacional venció por 3 a 1, con el último gol anotado ya en los descuentos.

Tres días después, Nacional iba a Chapecó para un compromiso de Copa Libertadores, y lo hizo sin un jugador clave, capaz de cambiar los partidos más difíciles: Martín Liguera. Tras un buen comienzo, tuvo un penal en su contra que no todos los árbitros cobrarían. Finalmente Nacional encontró el empate con un gol de Silveira, pudo perder como pudo ganar, pero el partido terminó 1 a 1. Diego Arismendi recibió la tercera tarjeta amarilla: baja obligada para el partido de vuelta. Mientras tanto, contra Fénix, Lasarte no contó con Fucile, no puso a Viudez y dio pocos minutos a Ramírez, preservándoles para el partido siguiente, otra vez contra Chapecoense.

Conclusión

Y por fin, Nacional ganó un partido con brillo – la hinchada incluso se dio el gusto de gritar olé. Un 3 a 0 que mostró grandes momentos de Kevin Ramírez, un Hugo Silveira incontrolable, un Aguirre de buena técnica y el golazo de Tabaré Viudez – quien, en los últimos tiempos, se ha lesionado mucho, pero mostró qué es capaz de realizar, y no nos olvidemos que él es campeón de América.

La hinchada, feliz (además por la derrota de Peñarol en la noche anterior y el escandaloso final), sonríe. El equipo atingió un gran nivel. Pero sabe que el próximo partido será en tres días, que pronto se viene una verdadera final ante Defensor, que en mayo habrá otra seguidilla de partidos. Pero Nacional demuestra que hay fuerza y variantes. Que el equipo es firme y que hay jugadores para enfrentar cada desafío. Es contra la adversidad que el equipo se hace más resiliente. Y aun cuando las exhibiciones no sean de llenar los ojos, aun cuando se vence muchos partidos por 1 a 0, el equipo va sumando puntos. E invita a soñar.

Manoel Castanho

Manoel Castanho

Nacido en Rio de Janeiro, Manoel Castanho es periodista graduado por la Universidade de Brasilia. Hincha de Nacional por iniciativa propia desde los 10 años de edad, aprendió a amar la rica historia del club y estudia todo lo que cae en su mano para conocerla mejor. Su único vínculo con Uruguay es el amor por Nacional y gracias a esto tiene dos millones de amigos.






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